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YOGA, LA PLENITUD DE LA CONCIENCIA. Conceptos Filosóficos. La búsqueda de la felicidad siempre fue y será, eternamente, la meta mayor de la especie humana. En los primeros estados de la evolución de la conciencia del ser humano primitivo, esa búsqueda se restringía a la seguridad, estabilidad y sobrevivencia de su individualidad, luego utilizó sus sentidos y preservó su limitado territorio. En síntesis, el bienestar está asegurado en ese triple aspecto: sobrevivencia - sensación - dominio ambiental. Estos factores son, en realidad, las condiciones básicas para la preservación de cualquier especie animal, sea en el nivel inferior o racional. La raza humana, en consecuencia, heredó y mantiene instintivamente esos patrones fundamentales para asegurar su continuidad. El cosmos, todavía, es dinámico y está en continua evolución, actuando e interactuando los niveles objetivos (materiales) y subjetivos (espirituales), determinando en ambos continuos cambios. Con el desenvolvimiento de la inteligencia, de los patrones ético-sociales y de la conciencia, el concepto de felicidad se altera y pasa a nuevos estados superiores. Esa transición es natural y opera de forma colectiva e individual; diríamos que, en la primera hipótesis, existe un concepto más o menos común de lo que es la felicidad, sobre el ángulo homogéneo de una evolución de conciencia global; en el segundo caso, la situación es imprevisible, pues en todas las épocas existían criaturas que actuaban en niveles superiores de conciencia, cuyos reflejos, en el escenario del mundo se figuraban incomprensibles a la mayoría. A estos se les atribuía la condición de ignorantes e inferiores. La relación transparente de esas situaciones es que la felicidad es un estado de conciencia. Y siendo así, lo que es noche para el sabio es día claro para el hombre común y viceversa, aplicable tanto a las cosas materiales cuanto espirituales. Con esas consideraciones, podemos hacer una evaluación del nivel medio de consciencia del ser humano moderno, en aquello que conceptualmente llamamos la felicidad humana. Don Benjamín Guzmán Valenzuela (Sri Vájera), Instructor de la Gran Fraternidad Blanca (Suddha Dharma Mandalam), nos afirmaba siempre que, para que el hombre alcance la felicidad aquí en los planos materiales, es necesaria la vivencia de tres condiciones esenciales: 1- Salud física y mental. 2- Bienes materiales (para una vida de paz material y dignidad) 3- Carácter o ética. En este tercer ítem, él enumeraba algunos postulados éticos, englobando aspectos del ser, en su relacionamiento con el prójimo y una vida espiritual, como sigue: 1- Salud física y mental. 2- Sentimiento de compasión. 3- Quietud, tranquilidad y paz. 4- Ausencia de codicia. 5- Pureza integral, física y de corazón. 6- Ausencia de egocentrismo. 7- Perseverancia en las prácticas espirituales. 8- Irradiación de felicidad, deseo de que todos los seres sean felices. Aseguraba Don Benjamín Guzmán Valenzuela que la mayoría de los seres encarnados disfruta de buena salud física y mental; también aquellos que, además de salud, poseen recursos económicos para asegurarles bienestar material. Reducido, sin embargo, es el número de personas que incorporarán a sus vidas los valores éticos de la tercera condición anteriormente citada. Y es fundamental todo el esfuerzo individual para alcanzar la felicidad humana, sintetizada en esos tres aspectos, los cuales armonizan integralmente el Ser, manifestado como cuerpo, mente y alma. En verdad, salud y dinero, por si solos, jamás podrán proporcionar felicidad permanente a los seres humanos y diariamente asistimos a desencantos, desilusiones, frustraciones y sufrimientos en aquellos que se apoyaron apenas en esas dos potencias. La conciencia es un estado supremo del Ser y ella se manifiesta en varios niveles en las criaturas humanas, determinando, así, una variedad de conceptos de felicidad. Los valores éticos y espirituales del alma, su perfecta comprensión y vivencia en nuestras relaciones humanas y con el Cosmos, son elementos generadores de armonía y equilibrio individual, complementario de cualquier otra necesidad y determinante de la plena felicidad. De la necesidad de buscar la perfecta comprensión del origen de las cosas, de los seres y de las leyes que rigen la manifestación cósmica. Y conociéndola, a través de la Ciencia, de la Filosofía y de la Religión, procurar desenmascarar cuál es nuestra posición e integración en este Universo Infinito, como seres conscientes. Y así, a través del estudio metódico, del análisis, la reflexión y la meditación, libre de preconceptos, de dogmas religiosos y académicos, los cuales fueron grabados por las energías cristalizadas del pasado, buscar la sagrada comprensión y, como consecuentemente, la Suprema Felicidad. REFLEXIÓN: LOS TRES AFORISMOS (aforismo: principios de la Gran Fraternidad Blanca) 1-SAVAM TAT KALVIDAM BRAHM: TODO ES VERDADERAMENTE DIOS. 2-SAVAM BRAHMAN SWABHAVAYAM: TODO ES DE LA NATURALEZA DE DIOS. 3-SARVAM AVASYAKAM: TODO ES NECESARIO. ¡OM NAMO NARAYANAYA! Ashramacharya Atmajyoti Catalina Aidar Profesora Formadora de Yoga Brahma Vidya Laya Sede Argentina del Suddha Dharma Mandalam Internacional Brasil Texto extraido de “Yoga, la plenitud de la Conciencia” Suddha Dharma Mandalam Internacional (Brasil) |
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